domingo, 5 de julio de 2015

El accidente de los penitentes

Puedo decir que me encanta ser la mala, la que tiene monstruos en el armario y te pide que te quedes una noche más, cargarme de energía con nuestras canciones y pelearme con la almohada hasta el amanecer. Además de mala, no abandono nunca. Puede que me agobie, me canse, me aparte por un tiempo, pero nunca abandono. De todas maneras, y tras haberme confesado innumerables veces que no lo haría, es probable que esta vez sea egoísta y te confiese que me beberé el desayuno en nuestra taza para darme un homenaje de buenos días y que miraré la hora que las agujas marcan en la esfera. 

¿Por qué? ¿Seré la mala? La verdad es que prefiero que el amanecer no rompa cada día contra mi ventana y que esas manecillas no se me claven más veces. Supongo, que todo se reduce a que no quiero perder más lágrimas ni rezar a los guardianes de tus sentidos que sean cómplices de nuestro amor. Y sin pensar que soy más de escribir historias, que no quiero dibujos pintados en nubes grises, te digo que solo quiero besos de hilo. Que vengas y que cambies todo esto, sin monstruos en el armario pero manteniendo las peleas de almohada.

Me voy a arrepentir, sí, pero de no haberme quitado este peso de los hombros hace mucho y de no haber sabido frenar el accidente de sentimientos derrochados. No sé si creerme los te quiero descuartizados sobre la carretera, pero antes de que se vuelva a desgarrar la luna, yo me voy de aquí. No quiero escuchar más tu voz, puertos que no lleve a ninguna parte, ni recorrer descalza los kilómetros andados que ahora solo van a abrir heridas en el alma. Tranquilo, no borraré nuestras fotos del disco duro; pero eso ya lo sabes.

Dragón sin fuego, kyle sin su 23, Dezba que perdió su pluma; haremos para que vuelva el combustible, tus queridos números y la guerrera.

sábado, 4 de julio de 2015

"No anheles tanto la felicidad y disfruta del aquí y ahora".

"No anheles tanto la felicidad y disfruta del aquí y ahora". 
Hola a todos, son las 2:35 de la mañana de un 4 de julio y no puedo dormir. No es gratuito, esto viene de hace un año, en que escribía aquel "ángeles negros" que marcaba un antes y un después en el verano de 2014, MI verano.
Qué maravilloso bajarse a la playa y rozar las olas del mar sabiendo que es algo tan tuyo que casi te pertenece: la arena, el sol y la sal. El brillo con el que viajamos y las risas eran tan potentes que fueron el aliento necesario para pasar mi primer año fuera de casa sin casi descargar del todo las pilas. Un golpe de carga en las baterías.
Hoy, pasado un año y miles de nuevas miradas después, creo que he cambiado el rumbo y que lo que me apetece es no anhelar la felicidad, el amor ni nada por el estilo. Solo quiero disfrutar del café helado, de mis 18 años, de mi levante de nuevo y de los amigos que durante tanto tiempo me rodearon. No quiero preocuparme ni siquiera de saber qué voy a hacer a continuación porque no me quedan páginas del álbum que llenar. Ya pondré un imán en la nevera que me recuerde que tengo que comprar folios para reescribir el 2015, pero de momento, voy a coger el toro por los cuernos y a librarme de todo aquello que me pesa tanto.
Siempre lo he dicho, es preocupante cuando las cosas dejan de importarme y es peor que gire la cara ante una situación a que grite o llore demostrando que me importa. La batería tan potente que había cargado hace unas cuantas estaciones se ha agotado con el paso de la caléndula, el frío invierno, la primavera rosada y de nuevo el calor. 
No espero renovarme ni encontrarme, ni crear una nueva dirección, tan solo ser capaz de escribir de canciones distintas, que no hablen de amor, que no lloren por nadie y que tengan la fuerza de la juventud. Al final, espero que la Lola de las madrugadas que tan claras quiere tener las cosas siga mañana por la mañana sin ninguna duda. 
Buenas noches 4 de julio, ¿tan distinto te veré año tras año?

domingo, 21 de junio de 2015

A mi futura compañera de piso

Estoy pensando, Placentina, ¿qué haría yo si te marchases? ¿Qué te diría si nunca pudiera volver a contarte todas esas cosas que nos contamos al mirarnos? Si no pudiera volver a tumbarme contigo y sentirme como si hubieras estado toda la vida a mi lado y yo al tuyo. Si nuestros enemigos nunca más tuviesen que temer a un equipo tan bueno como el que hacemos.

Qué tacón me faltaría, ¿el izquierdo o el derecho? Si tú no volvieras a ser mi compañera de baile, noches y brillo hasta el amanecer. Me pregunto, a mi yo más profundo, las palabras en valenciano que aún no te he contado y en cómo serán las risas cuando escuche que por tu boca sale de manera natural "de res" o un "che". ¿Cómo podría decir lo de <putoamismo>? 

¿A quién le haría mis experimentos culinarios? ¿Quién me llamaría llorando para que le consolase? ¿A quién le contaré que me han roto el alma para que me ayude a recomponerla? ¿Qué haré con las horas que habría gastado escuchando esa música que le vuelve loca? ¿Dónde quedaría las fotos que aún no nos hemos hecho?
Supongo que a estas alturas hablar de perderte es una locura y por eso se le escapa a mi razón el no imaginarme cultivando tomates contigo en la terraza el año que viene. Es tan bonito que resulta absurdo, casi de enamorados diría, pero es que tengo que recordarle al mundo una vez más que la amistad, la que es pura y sin interés, es más rara y duradera que el amor.
Así que el miércoles por la noche, cuando haga mi hoguera particular de la noche de San Juan y la salte en la playa, tiraré al fuego el deseo que no puedo escribir porque no se cumpliría; confiemos en el poder de la magia y a primeros de septiembre podremos brindar con un poco de ron miel (y a nuestra salud) que somos compañeras de piso y de vida.
Gracias por este año Welcome, eres espectacular.

La pregunta de tots els anys, la resposta de sempre


Sempre als estius em pregunten 
per què m'agrada tant l'hivern. 
Jo els mire indiferent, 
i somric quan em dic la meua poesia 
que no és sinò el dessig de saber 
que no et perdré
abans de que arribe decembre.

I ara que ha arribat l'estiu,
ja no vull altra cosa que la tardor amb tu.
Vore les fulles enredades al cabell
i que et rigues quan hi haja un esquirol.

Trucar-te i aprendre 
que ets preciosa amb els tons del sol.
Despertar-me al teu costat amb un café calent 
i una matinada freda com no hi ha una altra.

I si dic la veritat, trobe a faltar el teu tremolar
què em donava la possibilitat d'abraçar-te fortament,
de sentir el teu respirar,
de tornar-me boig quan m'agafes la mà.

¿Per què m'agrada tant l'hivern?
*mirada indiferent*
pel dessig de saber que no et perdré 
abans que arribe decembre.

miércoles, 17 de junio de 2015

Tomando la Luna y Margarette

Nuevo estado, nuevo plano. Margarette apareció  en escena con su trenza despeinada color castaño, su falda de lunares flotando a cada paso. Las gafas de sol colgadas por la camisa descubrían el camino hacia los senos de la joven y sus sonrojadas mejillas aproximaban las miradas de los desconocidos a su parte dulce. Sin embargo, lo que aquella gente (que tan fijamente la observaba) no sabía era que dentro había una inconformista, fantasiosa, impulsiva, grácil, incansable y luchadora Margarette que aún no había ni siquiera murmurado susurro.

Ella sabía, que el día que hablase, ardería Troya. Pero la mayoría de veces no necesitaba alzar la voz ni utilizar complejas armas de destrucción, simplemente le bastaba con ser ella misma. Analizar y actuar; pensar y movimiento. 

Quedarse callada o quieta era algo insoportable. Podía describir mil saltos cuando estaba nerviosa, alegre o cabreada. Infinitas maneras de hacer ver a los demás solamente lo que ella quería que viesen. Una magia inconfundible que actuaba de filtro a su cabeza y corazón; los dos motores de su existencia. Aún no había llegado a descubrir cuáles eran los combustibles que prendían la llama, pero el sistema era del todo eficaz. Sin duda un mecanismo que no la desproveía de ninguna oportunidad que tuviera delante. 

Cómo eran sus piernas...largas y perfectas. Sin un rasguño. Bronceadas poco a poco, como no podía ser de otra manera. Cuando las cruzaba uno podía perderse en el laberinto celestial que ambas conformaban. Eran sus movimientos, su tono de voz, su naturalidad, todo el conjunto que hacía que te enamoraras. Y digo enamorar como podría decir volverme loco, porque si algo hacía esa chica con su sonrisa era atraparte en un mar de placer cuando hablaba. Parece exagerado, completamente desproporcionado; pero os aseguro, que no había nadie como ella. 

La noche que nos tumbamos en la playa a escuchar las olas del mar mientras tomábamos la luna juntos fue un monólogo con ella misma. Aún me arrepiento de haberme quedado tan callado, pero necesitaba la melodía de sus palabras acariciándome la oreja y sentir la humedad de la arena mojada recorrer su garganta.

domingo, 14 de junio de 2015

Alternativa condescendiente

Que yo no quiero parches que me cierren heridas sin curar. 
Pero que la vida me roce cada día un poco más,
que pueda sentir los aplausos al pasar
y ese jadeo indiscreto cuando te miro
a quemarropa.

¿Cuándo amaneciste princesa?
¿Cuándo surgiste Ave fénix?
Supongo que en los ratos en los que dejé de quererte,
en los 11S de nuestra historia que nadie ha llorado.

Esos rituales en los que tu falda bailaba y me hipnotizaba,
los surcos de tu cabello sobre mi pecho cuando descansabas,
la sonrisa más blanca del mundo que gritaba dulzura y locura
en una amalgama indescriptible de deseo infernal.
Sería alguna alternativa condescendiente al pulso de mi corazón.

No quiero olvidarte ángel negro desde aquel 4 de julio
que ahora se ha perdido entre el infinito
y no conseguimos nombrar como un número concreto.
Y aunque necesites pegamento para el alma rota,
yo no consigo recordar el motivo por el que me fui.

Después de enseñarme que no pude pintar el arco iris
te traigo poesía, tulipanes y un número en las manos
que no hay mejor razón para quererte
que una tarde en aquel sofá "roig com la sang".

miércoles, 10 de junio de 2015

En el corazón de una guerrera

Me he perdido de manera muy peligrosa en las curvas de lo que fueron nuestros recuerdos. Y es que persigo sin saberlo un fantasma que me engaña, creyendo que sé realmente derretir iglúes que nunca pude construir. Y no es por pereza, si no porque ya no puedo saltar más distancia ni recorrer más noches vacías.

No es porque no quiera, es porque me abruma la monotonía, tu ser desgarrante acabó conmigo por hacerme optar, sin temor a lo desconocido, a noches de verano y hamacas de mimbre en las que ya no susurramos lo infinito que es el mundo.

De veras, me he perdido. Que ya ni escribo a conciencia sabiendo que esto fue una leyenda, de esas que te piden que sigas contando el final inesperado. Una rima mal versada que flota tan plácida como la seda entre tus piernas. Pero las leyendas no tienen final inesperado y la seda nunca resistió más de dos bocados. 

Ahora, entre página y página de hielo y escarcha: "aprenderé a calentarme en las tormentas de verano con olor a tierra y almizcle" pienso mientras me congelo. "No dudaré en levantarme", digo como si hiciera falta conmemorar el momento en el que decidí hacerlo sola. "No lloraré", y miento como cuando prometí que no sangraría. Pero "me recuperaré siempre", afirmo con la mano en el corazón de una guerrera.

jueves, 28 de mayo de 2015

Me gustan los poetas

Que a mí me gustan los poetas, aquellos que dudan porque son felices y saben que tienen algo que perder. Aquellos que saben que tener miedo es lo mejor que les puede suceder porque les incita a crear la magia que solo ellos pueden enseñarnos. 
Me encantan los intrépidos que arriesgan su carcasa y se muestran desnudos frente a emulsiones desconocidas.

Soy fan de los valientes que descalifican sin pudor a los idiotas sin talento. En efecto, los que sienten el poder en sus manos son los capaces de hacer que el mundo se mueva, que corra, que vuele.

Queremos carreras y queremos vida, caerle mal a la gente y competiciones a sangre fría, envidias sanas y caricias que corten. Todas esas son las cosas que nos impulsan a hacer que cada uno de nosotros crezca un poco más.
Y por eso,me encantan los poetas. 

lunes, 25 de mayo de 2015

El veneno de lo que ya no es

Voy a guardarme los sellos de las cartas que no me has escrito
y a colgarte todas esas llamadas que nunca marcaste.
Voy a romper el reloj que no nos despertará cada mañana
y a atracar a mano armada la tienda de lámparas que iluminaban tus sueños.
Voy a empezar a torturar las sonrisas que nunca se llegaron a torcer
y a decir que no mereció la pena arañar los últimos besos.
Voy a contarle al mundo lo que las fotos me susurran cuando las miro
y no se si pensar en todos los momentos que jamás me enseñarán.

Me quedaré con sed de ti, rezando que la luna brille más 
que la última vez que bailamos a su compás.
Volveré a perderte entre las manos de aguja de alguna que te sepa querer
y ya no queda nada dentro de mí más que un gato negro y un andamio.
El futuro acecha sin mi y te ahoga cuando sueñas en la fuerza de mis piernas; no saltes nunca más si no te volviste mariposa cuando te amé como gusano.


Y ahora, vuelve otra vez, a intentar que trague el veneno de lo que ya no es.

No pretendas que cierre los ojos porque me cansé de aprender que tu eras voz y yo sonido.

Puede ser que ya no quiera un cobarde porque siempre fui más valiente,
quizá solo te pido que lo entiendas sin segundas partes que te lo expliquen. 
Me voy porque me he cansado del papel de la mala de la película, el fracasado que recoge los añicos, la puta realidad que a nadie le gusta. El veneno de lo que ya no es atravesó por completo la flecha sin dar opción.

domingo, 24 de mayo de 2015

Madrid se ha vuelto frío

Y el frío vuelve a Madrid,
sesgando cualquier atisbo de alegría,
acabando con los paseos de medio día
bajando al Retiro y comiendo helado a besos.


Y no lo entiendo
¿cómo algo tan eterno es a la vez tan frágil?
¿cómo el sudor de cada página
no se derramó desde el reloj de Sol?

Y no se puede contar:
que las bonitas historias de amor
acaban en el cielo, con poca ropa
y algo de baile en el metro.


Golpes de maracas y risas a carcajadas,
una rubia en un brazo y en el otro el pase
para que San Pedro no se niegue 
a dejaros pasar la Puerta de Alcalá.

Pero Madrid se ha vuelto frío de nuevo
y no se ve por ninguna parte el mar,
sólo lágrimas en el Manzanares
y nubes grises de alquitrán.

Las torres Kio se enderezan
y revoltosas piensan 
que en la Plaza Mayor se han vuelto locos
que ya nadie lanza piropos.

Las piernas de las madrileñas
ya no enredan como telerañas
ni te quitan el aliento,
pues no hay Venus que valga.

Madrid se ha vuelto frío y casi en junio
soy capaz de afirmar
que las fotos nunca fueron mejores;
yo sé la verdad: hay cosas que nunca llegarán a Madrid.

Pero la oscuridad ya no me asusta
vamos a por un gintonic en Gran Vía
y a dejar de buscar culpables.

Te confesaré que me estoy enamorando,
que mañana se me olvida
pero que hoy te cogeré la mano 
hasta que Chanquete haya muerto.

Y luego, un poco de dulce cerca de San Vicente
como no puede ser de otra forma.
Que esa calle es mágica y al doblar la esquina
está el fantasma que rezaba por los dos.

"Madrid no es tan frío" me cuentas
desde un parque del Retiro, 
que suene Reloj no marques las horas
que quiero comerte a besos desde Benidorm
y se está haciendo tarde para perder el tiempo.



miércoles, 6 de mayo de 2015

Reflexión martes noche.

Cada uno decide qué peli ver, si escoge palomitas o golosinas, si es más de Coca Cola o de Pepsi...qué comienzo tan absurdo para lo que podría ser una reflexión de martes noche. 
Pero lo cierto es que al final la vida son elecciones y tenemos que aprender que cada decisión acarrea unas consecuencias. No porque hayas acertado o no en lo que escogiste, sino que cada vez que decidimos algo, estamos renunciando a lo otro.
¿Acaso no puedo quedarme con todo? No, probablemente no. No se puede tener todo y es que la mayoría de veces la incompatibilidad de los fenómenos sustrae ese deseo de posesión tan humano que todos tenemos. 
No queremos renunciar, duele, hay inseguridad y cierto recelo. Incluso cuando tienes claro el camino.


Yo sé varias cosas sobre cómo voy a ver la película de mi vida:
-Llegaré unos 15 minutos antes, soy previsora y odio la inpuntualidad en general
-Me compraré una bolsa de palomitas dulces, de esas que te pringan los dedos con colorante artificial que es ultra malo (y está tan bueno) pero que solo comes en el cine (hay cosas que merece la pena hacer aunque sepamos que no es lo mejor)
-Una buena botella de agua, bien clara y transparente
-Me tropezaré al entrar a la sala oscura pero me levantaré (las veces que haga falta), con humor, poniendo una sonrisa y aprendiendo que tengo que fijarme más
-Probablemente me equivoque de sitio mil y una veces
Pero seguro seguro seguro que estaré con gente a la que adoro y que la peli será una de superhéroes con mucha acción y amor entre escena y escena. ¿Qué le voy a hacer si me gustan las causas perdidas? 
Un poco extravagante la reflexión de martes noche que hasta aquí llega. Buenas noches, y recordad compartir siempre vuestras palomitas con quienes vean la película a tu lado y llorar al final de la peli. Que os salga del alma todo porque si no estaréis renunciando a lo que de verdad importa: vuestra esencia.

sábado, 25 de abril de 2015

La mejor religión es la que te mueve

Cómo empieza a notarse desde el centro del pecho una chispa que arde. Se extiende lentamente hasta el resto del cuerpo de manera similar a las ondas que una piedra en el agua describe.  Profundamente, se inserta en tu cabeza una idea que empieza a acelerarse y a crecer tan rápido que incluso puedes notarla explotar. Se disparan las pulsaciones y entonces, movimiento.

En eso se traduce lo que nos gusta en esta vida, en movimiento. En calor, fricción, pasión y adrenalina. En que se te pongan los pelos de punta y te muerdas el labio para frenar el momento. Pero lo cierto es que no quieres, no queremos parar lo que nos mueve ni detener esa magia que tiene y que es la que nos atrapa.

Podemos no admitirlo o gritarlo a los cuatro vientos, pero todos tenemos espinas clavadas, demonios enterrados y besos que no hemos dado. Morirse de ganas de hacer algo y no poder, darle una lección al mundo de que sí podíamos hacer algo que en su momento no hicimos.

Y cuando comienzan esos colores en tu cabeza de los que hablábamos al principio o la adrenalina de acelerar al máximo, solo nos concentramos en una cosa que nos hace disfrutar y nos olvidamos de que a veces hay cosas que nos arrastran al fondo. Nos sacamos las espinas.

"Ha pasado tiempo", "estoy mejor", "ya no pienso en...". ¿Pero para qué nos mentimos tanto? No. No. Que todos nos equivocamos y hacemos las cosas mal, pero no te engañes creyendo que esas espinas no están. Haz lo que te gusta, lo que te mueva, lo que sientas tan necesario que sin eso no eres nadie. 
Haz que enfrentarte al mundo sea tu religión y que el credo de esta no se repita día tras día sino que se traduzca en vivir una aventura.

¿Sabéis lo de que si no entrenas la memoria se te olvidan las cos...? Chorradas. Sabes que nunca vas a olvidar momentos en los que te sentías feliz. Quizá sí el lugar, o el nombre de todas las personas con las que estabas, pero nunca esa sensación de volar.

Abre los ojos, canta, baila, corre, salta, grita, toca la guitarra, pinta, nada...Hazlo, hazlo todo. Escucha a los demás y comprende su dolor. Que son los amigos los que nos enseñan que un abrazo no cura las heridas pero las cicatriza rápido. Que sin las risas y la amistad a primera vista, no somos nada. Que nos tenemos que cuidar como el oro que somos y protegernos de lo malo. Que de las grandes ilusiones salen grandes viajes. Que no te puedes asustar de los contras que la vida te trae. Que sabemos lo que queremos pero nos lo perdemos por el miedo. Que somos tan buenos y grandes que no necesitamos enseñárselo al mundo. 
 
El amor mueve más cosas de las que la pena destruye y la mejor manera de moverse es volar. No os encadenéis a las alas de vuestros demonios. 

Disfrutad de la tarde del sábado, yo ya lo he hecho, escribir es mi religión.

sábado, 11 de abril de 2015

Subía como la espuma

Cuando te vuelva a ver
y me de cuenta de que toda la ilusión voló,
de que ya no me acuerdo de lo que sentí con esas poesías de amor.

Cuando me vea hundida bajo tus pies 
y te grite desde allí abajo "sácame de aquí"
pero mires a otro lado...

Cuando todos tus despertares precedan una tormenta en mi cabeza
como un accidente que se resiste a asumir la falta de culpa
sintiendo que el miedo es valiente y la voz es silencio.

Cuando ya no sea capaz de decir aquello de 
"entierra a tus fantasmas" porque me atormenten a cada paso; 
seré otro espíritu hipócrita que no vacila en mentirse.

Cuando entienda que ya no somos uno 
sino que nos proyectamos sombras para taparnos
sin creer realmente que esa no es la ciencia perfecta.

Cuando por fin descubra que ya no te vuelvo a tener
ni me sostengo con el (antes) firme pensamiento 
de que lo de siempre era estar contigo.

Cuando asumí que no eran tantos kilómetros
para decirnos adiós tras tanto esfuerzo, 
y ahora parece que despedirnos cada día es lo más habitual.

Si quisiera una astronomía perfecta no observaría cada noche el caótico brillar de la luz sobre mares que ya no son los míos. 
Nunca me gustó ser peonza, ni dar vueltas, ni que me tiren, ni que me manejen con los hilos del azar o la maestría que cada uno tenga para dominar mis movimientos, No admito más discusión sino retomar una negociación que pacte de nuevo que la dopamina sube como la espuma.

domingo, 15 de marzo de 2015

Clasificar y sus consecuencias

¿Que por qué clasificamos? Porque es necesario. Porque queremos orden. Hasta la persona más desordenada se entiende en su amalgama desastrosa. Y es que somo humanos y el caos nos asusta. Las categorías también son necesarias. Por ejemplo, no es lo mismo decir que tu flores son las más bonitas del barrio que del mundo. Tampoco es igual decir...qué sé yo... "te quiero, joder" que "yo también".
Cómo usamos el lenguaje eh... y cuánta parafernalia a su alrededor. Suena hasta manipulador; y es que de hecho lo es. Decir las cosas claras, ordenadas, etiquetas al fin y al cabo no deja de ser una mentira para autosatisfacer nuestro instinto de supervivencia. Claro, que aunque hace tiempo que nos libramos de los leones y de morir congelados (no todos, pero de eso ya he hablado en otras entradas), en Occidente tenemos enemigos muchísimo peores porque somos nosotros mismos. Enfermedades mentales, virus, violencia, discriminación, política, partidos de fútbol que acaban con muertes (sí, "ya está Lola criticando el fútbol"...Lo siento, me pone enferma ese fanatismo. Será que no lo entiendo)...

Señores, la clasificación nos está ahogando en un mar de dudas y de diferencias marcadas de manera tan clara como poco claro está a lo que pretendemos llegar. 

sábado, 14 de marzo de 2015

¿Qué es el humo? La verdadera estructura.

-Lola, ¿buscaste ya la estructura del humo?. 
-No, todavía no.

El humo es una suspensión en el aire de pequeñas partículas sólidas que resultan de la combustión incompleta de un combustible. Es un subproducto no deseado de la combustión, producido en fogatasbrasasmotores de gasolina y diésel. Cuando una combustión es correcta y completa, los únicos subproductos son aguadióxido de carbono y compuestos de diversos elementos.

El humo en realidad tiene muchísimas formas. Puedes hacer el dragón, la chimenea, la medusa, el tornado, (se necesita un nivel experto para el barco de Gandalf), los aros... El humo tendrá una estructura fija, pero en realidad toma la forma de las once de la noche con amigos. Esa es la mejor que puede adoptar.
También sé que huele a india, a One milion o a Jean Paul Gaultier; y que sabe a música alta con una pizca de regusto a que llamen al de seguridad.
Eso es el humo para mí; saber que tienes una pequeña familia en poco tiempo.

Y esa es la verdadera estructura del humo.

lunes, 2 de marzo de 2015

El braille de las llamas

Cualquier espina de ese lugar hacía que sangraran hasta los cadáveres y levantaba un suave olor tan característico que se definía en cada uno de nosotros. Las flores, carmín, hermosas, hidratadas y robustas recordaban a la juventud más pura y deseada. Todo aquello inducía a pensar que tenías todo por delante y hasta se vislumbraba entre los pétalos una desafiante sonrisa.
¿Qué problema habría en quedarse allí? ¿Qué pega suponía tal desequilibrio para no quedarnos en ese espinoso vergel tan llamativo?

Puede ser el pensamiento de que en la sencillez está el gusto, que no es más rico el que más tiene sino el que sabe darlo todo, absolutamente todo por amor. Que tirarte una tarde leyéndole a la otra persona los lunares en braille es posible cuando te conoces cada rincón de su cuerpo. "Una tarda vora el foc" en una casa de piedra y querer que se detenga el baile que las llamas os muestran en la chimenea; porque en ese momento se podría parar el tiempo y ardería el espacio allí, con vosotros, en abrazos y mordiscos. Con golpes de cacerolas despertaros en medio de la noche, estallando en risas sinceras y nada más. 

Pero no es así. Ni las jóvenes rosas ni las risas gastadas. No es así, ni siquiera las llamas quieren esperar; solo arder todo y que vuelva a nacer.

domingo, 8 de febrero de 2015

"Un clavo saca a otro clavo"

Hoy vengo a hablaros del porcentaje de verdad que hay en lo de que "un clavo saca a otro clavo".
Para empezar, creo que ni es totalmente falso ni tiene tanta verdad. Sea de una manera u otra ,y lo corroboramos por nuestras experiencias, no hay que creerse lo que se dice a priori.

A veces, tienes a alguien tan dentro que pueden pasar semanas, meses y años sin que te olvides de esa persona; aunque entre medias hayas intentado algo. Da igual lo que hayas tenido en ese tiempo, si no funcionó en parte puede que sea porque tenías una espinita clavada que habría que sacar antes.


Otras veces, y nadie sabe como, un clavo nuevo,
más firme e intrépido, quita de sopetón al que ya había y hace un agujero mucho más profundo, de los que dejan huella. Será ese ahora el anterior caso de que ni con toda la masilla podrás reparar el socavón.


En estas cosas, el control debería ser tónico y gradual, no antagónico, blanco o negro. Porque en esto sí creo que el relativismo juega sus cartas y tiene el as de tu pasado, que será quien gane la partida si no nos acostumbramos a reparar los daños con celo y dejarnos de tantos clavos. 

viernes, 6 de febrero de 2015

Soñar y pre-ocuparse

Soñar no es bueno si no es despierto. Es despierto cuando tienes la capacidad de controlar las ensoñaciones que te vienen a la mente. El porcentaje de estas aumenta cuando algo nos preocupa, algo nos enamora o algo nos convierte en seres cuya gravedad atenta la de la tierra.

Estar todo el día en las nubes pensando que eso de "lo que tenga que venir vendrá" no entiende que la conciencia se evapora más fácil que esas preocupaciones que nos anclan a nosotros mismos más que a lo que sucede a nuestro alrededor.
Y es entonces, cuando empiezas a soñar. Y esto ocupa tanto tiempo, tanta cabeza, y, a menudo, tanto corazón que nos conviene apartar tales imágenes ficticias para concentrarnos en lo que de verdad estemos haciendo.

Pero claro, ahí entra en juego la palabra "PREOCUPARSE". ¿Habéis pensado en los formantes de esta? Yo me quedé mucho tiempo en esta reflexión...Los humanos nos PRE-ocupamos de los asuntos, es decir, nos "ocupamos" de cosas antes de que ocurran. Pero,¿significa realmente eso este verbo en castellano? No. Es sinónimo de angustiarse, estresarse, agobiarse; y no hacer algo antes de tiempo porque se sea previsor.

¿Cómo viajan nuestros pensamientos? Cuando estamos en clase aburridos, en una reunión que no nos interesa o simplemente esperando a alguien y nos ponemos a pensar, podemos mirar el reloj cien veces y averiguaremos que no es que se haya roto y las agujas se muevan más despacio; la realidad es que pensamos tan asombrosamente rápido que nos cansamos de estar con nosotros mismos por el monólogo continuo que nos generamos.

De todo esto yo extraigo 3 conclusiones:
La primera es que tenemos que aguantarnos un poco más a nosotros. Estar a gusto entendiendo lo que nuestro cuerpo nos quiere decir para ayudar a la cabeza a desliarse. "Soy una férrea creyente en Lola, no sé si os he hablado de esa diosa. Es valiente, se levanta cada mañana con unos planes que intenta cumplir. No llega tarde, no se cansa de la rutina. Aunque a veces es un poco cabezona y ha cogido la mala costumbre de ir a lo que tiene que ir y no a lo que a veces le pide el corazón, no deja de fiarse de sus instintos y de reír; porque si algo sabe es que la fuerza de su risa es lo que le convierte en una diosa". Qué sano es quererse a uno mismo.



La segunda es que la "preocupación" para mí tiene que tomar un rumbo totalmente distinto: "Yo no me voy a preocupar (agobiar) porque no he hecho los apuntes para una clase en concreta, sino que me voy a preocupar (hacer con antelación) para que cuando llegue pueda seguir la clase perfectamente".

Finalmente, hay que soñar dormidos y pensar despiertos. Los soñadores como yo tenemos que controlar que esas divagaciones que tanto nos gustan se reserven a una pequeña porción para mantener la cabeza despejada cuando toca. Que soñar sea hacerse ilusión con las cosas de la vida pero no una forma premeditada de querer controlar todo y decepcionarnos cuando no ocurre como habíamos "soñado".

lunes, 2 de febrero de 2015

La fuerza que nos mueve

Tu manía de alejarme de ti quizá se resuma en esos pocos días grises que aparecen en verano, o en los múltiples escenarios en los que te comería a besos. Sea como sea, para películas no estoy.

Me moveré con la danza de las hojas, te guste o no. Y aunque me encante que me dejes sin palabras, escucharte durante horas mientras me hablas de lo que me parece poesía palpable o incluso simplemente notar que estás para mí; bailaré hasta llegar a donde lo necesite. 

Parecer un ángel del destino, de los de alas negras y ojos intensos en los que colarte y arder de la ilusión. Morir cada noche en la cama y revivir en el mundo de los sueños; en donde pesadillas y carcajadas son un efluvio de intolerancia que me hace feliz.



No me importa que llueva, que tiemble el suelo por los terremotos. Al final me importa más que allí arriba las estrellas brillen cuando me tumbe orgullosa de cuidar el mundo en el que vivo; de cuidar el mundo en el que vives; de querernos.

Que el azar de las siete y veinte de la mañana se decida en el primer sorbo del té con olor a mandarina y el buen humor muerda mi tostada. Así debería de ser un buen día; estés o no.
Gracias a la fuerza que me mueve, es así.

lunes, 26 de enero de 2015

N1 y 23


Ahora viene cuando debería de aprender a ir aterrizando y desenvolver todas esas noches que no vamos a tener. Vete preparando para que el avión se estrelle en un océano de hielo.

Sé lo que nos va a pasar: vamos a evitarnos, vamos a desarropar todos los abrazos, vamos a jugar a esperar a ver quién deja antes de llamar; cuando todo vaya mal...Vamos a saber que no nos vamos a tener y que el otro va a estar besando calles mojadas de suspiros.

Sigues esperando que suceda algo que nos acabe separando; "tramo y solución" de nuestra batalla de cabeza y corazón. Y yo afirmaba seguir peleando, sosteniendo en la mano una balanza inclinada a ti. Sin embargo, es lo que nos va a pasar: vamos a perdernos; repitiéndonos una y otra vez que será la última que nos hablaremos.


Vamos a desaprender todos los secretos que nos contamos bajo esas sábanas. Vamos a esperar a que el tiempo haga su trabajo como si no supiéramos que el tiempo cierra las heridas pero no las cura. Vamos a olvidar que debemos arriesgar. No te acuerdes de los susurros al oído que te serenaban y calmaban tus ganas de leerme, de entenderme y de comerme.

No habrá ni un camino más que recorrer a tu lado, ni pasar cerca de álamos dorados para llegar a una colina en la que nos esperen caballos de crines sin fin. Llegar a nuestra casa llena de luz, transparente, sincera y con olor a lavanda. Vamos a perdernos.

Olvida que mis sentidos te desean y lo que es quedarte dormido con el olor y la voz de alguien; aunque estuviera impregnado en una camisa; aunque esta flotara en el ambiente sin desvanecerse en tu cabeza.


Debe ser que no me entiendes, que no logras a entender lo que un corazón palpitante significa y hiere. Debe ser, de todas las maneras inimaginables, que no recalcas el hecho de que la tierra sirve para nutrir a seres vivos y no para tirárnosla a la cara.


No voy a trabajar más por un futuro planeado, pero mis manos sangrarán cuando hayan acabado de construir mi casa, mis normas, mis besos y mis abrazos. En ese momento; Mr. Jones hará su entrada en escena cantando como un fantasma atormentado.

viernes, 9 de enero de 2015

Cuando Dios era un conejo, metáforas para las almas podridas

Solo algunas veces, los imperios se hacen mas grandes que los Olimpos en los que se criaron; la atienta se hace imposible y no nos queda más remedio que tomar las riendas del barco y el timón por las crines. Pero no nos asustamos porque lo que tememos son lo fines, no los pequeños soplidos de humildad que tan rápido destruyen aires de grandeza que no es más que mediocridad enmascarada.

¿Qué esperamos de tanta aspiración malditamente cumplida? ¿Por qué existe el miedo al vacío? A un vacío que creemos lo peor por no poseer ciertas mentiras mundanas que como todos sabemos polvo son y en polvo se convertirán.


La palabra "socorro" no se escucha en las calle, ni el rocío lucha por despegarse de climas mojados...todo sigue yendo al mismo sitio, en donde la codicia posee la avenida de las almas corruptas. Ni siquiera los niños sueñan con el alimento que les fue prometido junto con cobijo y trabajo.


Ya solo nos lamentamos de nuestros imperios, que ahora desolados claman un rayo de sol que sume a final de mes algo para no acabar como aquellos de los que nos aprovechábamos. Suplicando un poco de cordura y voluntad, se rigen las pautas de una sociedad que mira para otro lado como Cuando Dios era un Conejo.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Dinamita

¿De qué sirve vivir si no se es explosivo? ¿Para qué estallar si no somos dinamita? ¿Para qué estar con alguien que no te cambie la vida? Soy partidaria de hacer las cosas y de no dejarse llevar por el miedo, la inseguridad, el exceso de sensatez y la infelicidad. Soy del estilo de los “cautos explosivos”, me explico: pienso las cosas antes de hacerlas, está claro, y además del rollo que podría soltar sobre la necesidad de ser cuidadoso; tenemos que ser grandes.

Sí, tenemos que crecer, y reír, y divertirnos y llorar. Tenemos que aprender a que “es mejor pedir perdón que permiso”. Aunque no estoy del todo de acuerdo con esa frase, tiene parte de razón. ¿Mejoramos con el tiempo? No. Mejoramos con la experiencia y con la intrepidez autoritaria que nosotros mismos dejamos fluir.


Buenas noches y largas lunas.

domingo, 21 de diciembre de 2014

"Memorias de 11 años"

“¿Cuándo has crecido tanto?” fueron las palabras de uno de los profesores y personas que más he admirado y admiraré jamás. Me tiré casi tres horas copiando a mano esas 15 hojas que había escrito a ordenador en un fin de semana. Conseguí cambiarle el nombre al documento por “Memorias de 11 años”. Resultaba ridículamente adorable que una niña como yo incluyese algo tan ficticio como “memorias” cuando parecía que ni siquiera alguien que superase la mayoría de edad podría tener la determinación y el coraje de decirlo.

MEMORIAS…. Yo llamaba eso a lo que en realidad era mi día a día. Describí el color verde botella de nuestras faldas que, en invierno, se juntaban con las medias del mismo tono en una amalgama de piernas correteantes sobre el patio del colegio. También contaba lo que no me canso de decir; cuánto me gustaba destapar el bote de la canela y olerlo y meterme un poco de dalsy en la boca cuando nadie miraba. Aquello me hacía sentirme realmente mal luego, nunca fui del todo desobediente. Uno de los capítulos hablaba casi por completo de una golondrina que venía cada abril a poner sus huevos sobre la lámpara de la barbacoa. Yo pensaba que era la misma año tras año, que ya se conocía el lugar y se sentía bienvenida en nuestra casa.

Pulsaba las teclas del ordenador de mi madre tan rápido que me entorpecía yo sola en una explosión que emergía de mi cabeza tan rápido como los colores de una sombra; todo aquello para que Don Martín tuviese el lunes en su mesa un regalo de Navidad que no podía contener más cariño.

En efecto, después de teclear durante dos días, la noche que dejaba al domingo atrás estuve transcribiendo a papel aquellos folios de mis MEMORIAS tan absurdas como poéticas. No, no era poesía lo que escribía; lo que era poético, casi irónico, era la pretensión de cada espacio entre las letras que una niña se dedicaba a escribir con felicidad.

Quizá fuera esa la chispa que me llevó a creer en esto, en lo que me curan las metáforas y el placer de saber que no tengo porqué caer en el olvido siempre y cuando mis consejos se sigan leyendo. Aclaro que soy profundamente consciente de que seré olvidada, cuando aquellos que me quieran mueran o pierdan la cabeza. Ni siquiera aunque mis citas fueran impresas en las paredes de los edificios más emblemáticos se me recordaría. Debe de ser porque no somos lo que decimos, ni lo que hacemos, ni lo que pensamos. Somos lo que amamos, lo que sentimos; y no se puede recordar algo que no es, algo que no se ama, algo que no se siente.

Al final puede ser que todo se reduzca a eso: todas las mentiras, todos esos perdones que damos por asumidos y que en realidad cambiarían el rumbo de nuestras historias enteramente. Las miradas que se atreven a dar el salto son las que se recordarán siempre, los bailes que no son convencionales ni en sitios ruidosos, más bien aquellos que se hacen en un muelle mojado por el agua condensada de la noche. No se recordarán los grandes éxitos del verano, sino aquellos que batían tu corazón sin que nadie los convirtiese en trending topic.

Me he acordado de Memorias de 11 años  porque hace un par de días le comenté a un reciente buen amigo que somos lo que decimos. Su negación tan rotunda a mi aseveración fue seguida de mi estupendo argumento de utilizar la filosofía para rebatir eso. Tengo razón en que habría utilizado a algún gran filósofo a los que les debo más que reflexiones para haberle convencido de que sí, somos lo que decimos. Pero me equivocaba tanto en mi interior que se me apareció una niña de 11 años y su trepidante inocencia. Ese fantasma del pasado sujetaba un escrito grapado y me recordaba lo siguiente:

“No siempre soy lo que digo. Yo siempre digo que me gusta el puré que hace mamá, y que me gustaría que mi amiga Gloria viviese en mi calle para ir a jugar siempre a su casa. Pero yo sé que aguanto cuando trago el puré para que sea alegre y que me gusta que Gloria viva en la calle de las Azucenas porque son naranjas y el color naranja es el más bonito que hay. Por eso a veces miento cuando digo cosas pero no somos lo que decimos pero sí lo que sentimos.”


No sé cuándo me he hecho mayor. En realidad sí, le pongo fecha, hora, lugar y cielo a ese día lluvioso de mayo. Desde entonces no sé cómo he llegado hasta aquí. Ahora ya no me confundo al hablar ni mis emociones. Ya no tengo 11 años, ahora soy la joven mujer que se enfrenta consigo misma cada día por ser mejor persona y construir un futuro que le permita traer más golondrinas en abril a su casa; que será donde estén ella, sus memorias y papel con tinta.