viernes, 17 de abril de 2020

Sr Okamba

Desde pequeña aprendí a trepar por mi cuenta;
y  aunque nunca creí en los cuentos, 
he entendido que si me lo propongo
no me parará ni el viento.

Y en medio del huracán,
aunque el frío me entorpezca;
treparé cada centímetro de esa corteza
por conseguir tu corazón
y ser dueña de tu amor.
¿Qué más puedo decir?
si me dejaste sin razón.

Desde que te vi, empecé a sentir
que mariposas salían del letargo dentro de mí.
En medio de aquel bosque solitario y peligroso,
me dijiste ¡Ten cuidado que puede haber osos!
En el Yosemite,
canto y bailo entre las ramas,
esos primeros metros no me pusieron trabas.

Pero entonces me pesaba el cuerpo,
me dolía y estremecía sin entender qué había abierto:
una caja de Pandora, un ritmo que me atonta;
¿o será esa sonrisita cuando bailas una conga?

Y no importó porque ni las cuestas
pueden parar un llama que no cesa. 
Me ayudas a deshacerme de todas las maletas.
Me calmas y a la vez me tensas
si me pides que me bañe contigo en la bañera.
Ese fuego que en las manos quemaba
cuanto más cerca de la cima estaba.

Con un sistema de puntos me hiciste ver verdad:
que tus actos al cielo o al infierno te pueden llevar.
No hay blanco ni negro contigo
si entre todos encontramos la salida al laberinto.

Hazme reír como si no hubiera mañana,
por fin te vislumbro arriba;
y desde aquí puedo besarte la barbilla.
Pero eso ya no me preocupa más,
si mi año empezó como debía empezar,
bajo fuegos artificiales en un cielo dorado,
proyectando el beso de quien había encontrado.

Como me gusta Baobab.
Muchas gracias, de verdad.

viernes, 10 de abril de 2020

Florecer en abril

¿Cómo se escribe una historia de amor cuando no sabes deletrear "amor"?
Si las dudas de lo que empecé a ver en ti y en mí, jamás llegaron a resolverse en un "nosotros". 
Si en el camino empecé a tropezar al segundo paso y el peso de tu adiós fue el título de mi historia. Los protagonistas de unas páginas en las que las letras no tienen orden ni concuerdan con los tonos de este corazón hecho pedazos. 

Solamente quería conocerme desde la perspectiva de tus ojos.
Solamente quería andar por una cuerda a tu lado.
Solamente quería desgarrar por una vez al miedo y pintar de otro color el cielo.

Lo que más me dolió, como una daga amarga y envenenada, no es que no seas tú. Esto es puro egoísmo; enmascarado de literatura hacia los demás, cuando lo que más me importa es que jamás encontraré a nadie a quien contarle mi historia de amor. Porque, despersonalizando tu figura, todos mis intentos de comprender a qué huelen los besos se esfuman como la fragilidad de las conexiones que establezco.

Siento dentro una sutura cosida con los hilos de cada fracaso, un hueco en el que tiro cadáveres de "loquepudoserynoserá". Como si este vacío se pudiera llenar con tener a alguien al lado, en vez de como realmente se curan las heridas: desde dentro y poco a poco.

¿Llegará el día en el que encuentre un remedio para la soledad y que realmente me aleje de este estado de letargo en el que tengo la sensación de haber vivido desde hace siglos? ¿Pasará el liviano calor de enero para dejar paso a un florecer en abril?

jueves, 2 de abril de 2020

Puzzles, mecanografía y bizcochos

Todos estamos aprendiendo mucho de esto. 
Cada uno a su forma,
algunos a frenar el ritmo y a ajustarlo con una realidad que se va ralentizando y acelerando a ratos.
Otros del silencio que te ofrece estar contigo mismo.
Hay quien se da cuenta de que nunca es tarde para acabar los puzzles que dejamos a medias, apuntarse a un curso de mecanografía o hacer los 165 bizcochos del libro de recetas. 
Y, sin embargo, todos nos estamos dando cuenta del tipo de sociedad que somos; de lo mucho que necesitamos ir a bares y terrazas o a dar un paseo.

Porque ahora somos conscientes que estar a merced de una tragedia mundial, nos puede pasar. De que somos vulnerables y tenemos un principio y un final.
Igual que un tsunami arrasa Haití o un atentado que se lleve por delante la vida de miles de personas. Pero ahora nos damos cuenta de la debilidad humana porque nos ha tocado de cerca y, precisamente hablando de tocar, necesitamos el contacto de los nuestros.

Recuerdo cómo me emociona ver lo mucho que mis amigos quieren a su familia:
Ainoa se apunta a un reality show con su abuela, a la que adora. 
Marta me trajo un pan casero que hizo, con el que pude disfrutar del cariño que cada bocado de esa masa me demostraba.
Arnaud se tiró minutos abrazando a su perro después de meses sin poder jugar con él.
Cómo estar 5 minutos en el Chillax para hablar de nuestras cosas es un gesto de quienes no compartimos apellido pero nos queremos con naturalidad.

Y es que creo que nunca había estado preocupada. Hablo de estar realmente preocupada. Leo las noticias que me llegan de mis seres queridos por la mañana y me tiro las noches desvelada (puede que porque en este país no saben lo que son las persianas). O por las sirenas de policía que escucho cada dos por tres. O por la incertidumbre de todo.

Gracias a los que me escribís y llamáis. Resulta que me doy cuenta de que aunque hace tiempo que no hablemos y distancia de por medio, la gente buena que ha pasado por mi vida sigue estando de una forma u otra.

La lección que estoy trabajando para que se me quede grabada a fuego no es estar conmigo misma. En este caso, creo que estoy aprendiendo a manejar el perdón. Quiero perdonarme por las veces que no he bailado, reído, perdonado, pedido perdón, sido valiente o agradecida, por mi manía estúpida de no saber dar abrazos largos; y que ahora echo de menos.
Así que voy a intentar aplicar los puzzles en los que tienes que observar y encontrar soluciones, la mecanografía en la que trabajas de forma disciplinada o hacer un bizcocho con cariño y sabor a este momento para defenderme de la situación. 

domingo, 22 de marzo de 2020

Una palmera en el ojo de la tormenta


Hacía meses que no le decía tantas veces a mi padre “te quiero”. Y muchos que él no colgaba cada llamada recordándomelo a mí también. Puede que nunca nos lo hayamos dicho el uno al otro tantas veces seguidas.
Pero también hacía mucho, por no decir “nunca”, que no me enfrentaba a una situación así. Hoy es sábado y tan solo lo sé porque lo marca el calendario. No hay nada que me evoque el día de la semana que es: no tengo que ir a clase, no tengo ninguna reunión, no tengo amigos con los que quedar hoy para contarnos qué tal ha ido la semana.
Todos se han ido. Mucho se ha acabado. Y aunque me siento como si estuviera en un sueño en el que soy una palmera doblada en medio de un huracán, sé que no acabaré partiéndome en dos y dejando un tronco roto. Siempre he sido una pieza completa, pero parece que últimamente no hay “siempre”, ni “nunca”.
Hoy he sido muy tonta y muy lista a la vez. Alguien ha lanzado una moneda al aire y ha caído de canto, dejándome al descubierto y con poca capacidad de acción. Me han robado, y lo sé, y poco puedo hacer. Pero no es solo el dinero, me duele cada pensamiento que desencadena la situación del coronavirus. Me duele por mi futuro, por el de la gente que vive en la calle y sé que puede morir. Me duele por mi familia, por mis amigos. Me duele por Javi. Me duele por mí.
Hemos declarado lo que ha pasado, tengo pruebas de todo, tengo la razón. No sirve, ¿por qué? Porque el mundo no funciona así; el mundo es un lugar en el que gana más veces el diablo que el bien. Y en el que existe egoísmo por un paquete de arroz. Existen las enfermedades que arrasan con todo y dejan un vacío de verdad, no como el que sientes solo cuando se cancela un viaje que tenías planeado; es más del tipo no poder volver a ver a quien quieres.
Y quiero que mi mundo sea uno en el que mi padre me escriba “qué haces golfanta? Ponte a estudiar” en vez de uno en el que me dice “No te vuelves loca que le den por el culo al dinero. No vayas a sitios con riesgo de coronavirus. A veces $4700 no es nada; hay otras cosas que valen mucho más. Eres muy joven todavía para aprender eso pero hazme caso”.
Siempre tienes razón. Bueno, no siempre, pero te quiero con toda mi alma.

Llevo un rato en blanco. No sé qué más puedo decir porque solo me apetece llorar. ¿Por eso acabo con un “te quiero”? Porque son dos palabras que lo dicen todo cuando no queda nada más que añadir. Como esos finales de película que son broches perfectos y que tanto me gustan.
Cuando lloro, no me salen las palabras. Me acuerdo cómo solía pensar que era porque el cuerpo y la mente son tan inteligentes que van al mismo compás. Cuando la cabeza necesita limpiarse, el cuerpo la ayuda poniéndote un límite para que no te salgan las palabras. Tu mandíbula desatada te ruega que te centres en sacar lo que tienes dentro. Las lágrimas escuecen en los ojos para que los cierres y mires lo que tu interior te quiere mostrar. Las manos están frías y cuesta moverlas para que ni siquiera dejes que tu comunicación verbal hable por ti.
También tengo presente que el globo terráqueo tatuado en mi espalda me recuerda cómo los segundos y los minutos son tan solo la invención del hombre para contabilizar el tiempo. Un tiempo que pasará a la misma velocidad independientemente de cómo esté yo. Porque la Tierra seguirá girando; me suba o me baje del carro.
Y también recuerdo como Mari me dijo “crécete ante las adversidades, porque van a ser muchas”. Soy valiente o al menos me he mentido suficientes años como para creérmelo a estas alturas y no abandonar. Me he quedado aquí, asumiendo las consecuencias y, ahora que Conse y Cuencias han llegado, les voy a plantar cara de la mejor forma que sé.

A palm tree in the eye of the storm

I haven't said "I love you" to my father that many times in months. And many that he didn't hang up every call reminding me too. We may never have said it to each other that many times in a row.



But it was also a long time ago, not to say "never", that I was not faced with such a situation. Today is Saturday and I only know that because it's on the calendar. There's nothing to remind me of the day of the week which is: I don't have to go to class, I don't have any meetings, I don't have any friends to meet today to tell us how the week went.
Everybody's gone. A lot of it's over. And although I feel like I'm in a dream where I'm a bent palm tree in the middle of a hurricane, I know I won't end up splitting in two and leaving a broken log. I've always been a whole piece, but it seems like lately there's no "always" or "never".

Today I was very stupid and very smart at the same time. Someone flipped a coin and it fell on its side, leaving me exposed and with little capacity for action. I have been robbed, and I know it, and there is little I can do about it. But it's not just the money, it's every thought that triggers the coronavirus situation that hurts me. It hurts me for my future, for the future of the people who live on the street and I know they can die. It hurts me for my family, for my friends. For Javi. For me.

We have declared what happened, I have proof of everything, I am right. But still not fine, why? Because the world doesn't work like that; the world is a place where the devil wins more times than good. And where there is selfishness for a packet of rice. There are the diseases that wipe out everything and leave a real void, not like the one you feel alone when a trip you had planned is cancelled; it's more like not being able to see who you love again.

And I want my world to be one in which my father writes "what do you do, wolf? Go study" instead of one where he says "Don't get crazy about money. Don't go to places where you're at risk for coronavirus. Sometimes $4700 is nothing; there are other things worth much more. You're too young to learn that, but take my advice."
You're always right daddy. Well, not always, but I love you with all my heart.

I've been blank for a while. I don't know what else I can say because I just feel like crying. Is that why I end up with "I love you"? Because they're three words that say everything when there's nothing else to add. Like those movie endings that are perfect pins and that I like so much.
When I cry, I don't get the words. I remember how I used to think it was because the body and the mind are so smart that they go at the same pace. When the head needs to clean itself up, the body helps it by putting a limit on the words. Your untied jaw is begging you to focus on getting what's inside you. Tears sting in your eyes so that you close them and look at what your insides want to show you. Your hands are cold and hard to move so you won't even let your verbal communication speak for you.

I am also aware that the globe tattooed on my back reminds me how seconds and minutes are just man's invention for counting time. Time will pass at the same speed regardless of how I am. Because the Earth will keep on turning; never mind if I am in or out.

And I also remember how Mary told me "grow up in the face of adversity, because it will be many rocks on your way". I am brave or at least I have lied to myself enough years to believe it at this point and not give up. I have stayed here, assuming the consequences, and now that Conse and Quences have arrived, I am going to face them in the best way I know how.

martes, 11 de febrero de 2020

Semillas de cristal

Escribo con la boca seca, queriendo recordar a qué sabían tus besos. ¿Cómo es posible que hayas sido lo que más me ha hecho sentir en mi vida y, de repente, se haya esfumado ese sabor?
¿Será que, si he sido capaz de olvidarme de eso, no recordaré nada en adelante? Algo que creía tener grabado a fuego se ha evaporado y me ha dejado tan vacía como el desierto.

No puede ser. Resulta que el desierto tiene muchas cosas. La arena que te quema al principio y luego te alivias, sabiendo que eres más fuerte de lo que piensas. También hay cactus con hojas que son agujas y, al verlos, puedes atisbar en ti la habilidad para no perder energía en aquello que no merece la pena. El desierto tiene el sol más ardiente que encontrarás en la Tierra; que te ilumina. Y, cuando estés perdido, podrás seguir las estrellas en el cielo despejado: imposible no guiarte por su brillo.

Puede que yo sea la arena que quema, las hojas que no se dejan hacer daño, el sol con ganas de salir un día más para dar el cien por cien y un cielo sin nubes que no deja indiferente ni en la noche más oscura.

Y es que hoy he visto una foto juntos, con un texto de esos que hacen que se me congele la sangre. Uno en el que me decías que te abriste conmigo como con ninguna. Y podría jugar a no creerte; a engañarme y decir que me estabas poniendo una venda en los ojos. Pero, lejos de eso y aunque me arda el pecho, sé con certeza que nada era fingido.

El tiempo es tan relativo, tan doloroso cuando pasa y cuando no pasa. ¿Qué hay más curativo a la vez? El tiempo es el culpable de se haya borrado la marca que me dejaste; no completamente, no lentamente. O quizá ha sido mi cabeza para protegerme de la naturaleza aduladora de tu voz. Tu tono, tus palabras… Todo es del color de la luz que recibe como dice Kase.O y en parte no debo condecorarte como el único merecedor de que lo nuestro fuera tan intenso. Supongo que tenías un color tan bonito en parte porque yo reflejaba mi felicidad.

Analizándolo desde lejos, todo lo vivido es lo mejor que ha pasado. Quiero dejar de hablar de fortaleza: arena, espinas, sol… para en cambio, tornar a palabras de bondad y paz. He aprendido a quererme mejor, a permitir que el dolor, la tristeza, la ira y la amargura se instauraran dentro de mí y a decirles adiós para dejar a una Lola que ha dejado de estar en guerra consigo misma.

Creo que he escrito mucho más sobre lo buena que me hacías ser que de lo malo que crecía en mí cuando me hacías daño. Y eso no puede ser. Debo recordarme cómo perdía los papeles, cómo sublimaba mi alma por complacer deseos que no eran sanos, laberintos sin salida. ¿Cómo hiciste que me perdiera tanto? ¿Cómo te lo permití? Tirada en medio de Londres y nunca tan encerrada como aquella tarde de febrero.

Cuando desapareciste, no fui capaz de contárselo a nadie. No podía dejar que la lástima de los demás me rozase la piel porque sentía que se me iba a desgarrar. Tuve que coser las trizas que hiciste de mí. Ojalá si lees esto no sientas que te culpo, no eres el monstruo del armario. Pero necesito describir, detallada y tristemente, quién fui antes de poder volver a volar.

Leía el título de mi blog “si volar nos hace libres, yo quiero encadenarme a tus alas” y sólo podía pensar cómo me las habías robado y te habías marchado con ellas, dejándome indefensa y malherida ante la vaticinada tormenta. No he dejado de intentar ponerme en tus zapatos, verlo en segunda persona en vez de en primera. También he intentado dejar salir mi alma de mi cuerpo y verlo en tercera persona, con visión global. Quizá tú fuiste el fuerte que supo tomar la decisión por los dos para que ambos pudiéramos escapar.

Ya han pasado 11 meses; 11 canciones más. Y resulta que, contra todo pronóstico, pude repararme antes de lo previsto y puedo dejar de decir “estoy aquí otro mes de abril tirando” para saber que estoy más fuerte y con más paz que nunca. No se está tan mal, ese gris no fue el final.

Ahora estoy en un Chevrolet blanco, que me lleva por las rectas interminables del desierto y evita que me queme con la arena. Incansable bajo el sol, disfrutando de las estrellas. Eso sí, sigo con la boca seca de un amor tan auténtico y real. Pero sabré esperar, la próxima vez que me enamore será de un ángel de la guarda que no me pida a cambio un pacto con el diablo.

Gracias dolor, por haber sembrado semillas de cristal que están creciendo como robles de diamante.
                                                                                                                                                    

domingo, 9 de febrero de 2020

Déjame ser tu bóveda

Déjame ser tu luz. 
Déjame ser tu bóveda.
Déjame que te acompañe en la oscuridad 
que reflejan tus cristales rotos.
Tus lágrimas me lo dicen:
no esperan que las entiendan pero te alertan 
de que has decidido dejar de esperar.

A la vez te calman, 
con pequeños susurros; con grandes avances.
Solo espero que no te ardan.
Déjate ser misterio.
Deja que enfríe tu mal genio.
Déjate fallar y permítete inspirar.

Que alguien intentó disparar a las golondrinas de Bécquer, 
antes de que echaran a volar. 
Alguien ya intentó dibujar el camino, 
antes de que tú aprendieras a andar. 
Alguien trató de encauzar el rumbo de un velero bergantín, 
sin que tú supieras que las olas son de plata y azul.

Y cuando caigan esos ríos 
por las esmeraldas de tu cara, 
ten mi mano y espera a que amaine la tormenta. 
Porque llegará el momento en que no te salga nada más. 
Lejos de estar curada;
te habrás aprendido a amar.

Y será imperfecto el cesar; 
como todo lo que escribo sin dar coba a la rima ni al pensar. 
No necesito unos versos medidos: 
prefiero ser el aullido que vaya a tu llamada,
las alas de mi pequeña golondrina cuando quiera volar, 
los pies de un peregrino que no dejará de luchar, 
el timón de un barco que se guía por su libertad. 



lunes, 3 de febrero de 2020

Focus on what matters.

Focus on what matters.
I had to lose you to start realizing who I was and who I wanted to be.
Nobody thinks about how important is to have a "mission".
And my mission now is to move forward. I relax, I see everything in more perspective. I allow myself to fail and identify my feelings.
I prioritize personal improvement before putting the problems of others first.
And I'm still the girl who smiles and has a "to do list" for everything. But this girl is learning to fight in the silence. To love slowly so as not to fall into the trap of giving much more than I receive. Is that the formula for the glue I want to use to fix the pieces? A little more patience and the relief of who has nothing to lose.
And what a positive thing it is to learn by hitting, even if it means always having to get up again from your fall.
I'm opening up more to my monsters and playing with the fire I was trying to put out before. That way, I can take advantage of the heat that the bad stuff gives me.
Focus on what matters: who I want to be.



miércoles, 29 de enero de 2020

Arquitectos


Hoy va sobre edificios.

Cuando quieras construir un rascacielos con una persona, ocúpate en primer lugar de hacerlo en un sitio adecuado. Nadie construiría un edificio así de alto lejos de la ciudad, lejos de aquellos a los que ama; para estar tan solo con alguien y dejar a un lado su deporte, su trabajo, su cabeza, su corazón.
¿Te has encargado ya de saber que si te cortas, sangras? ¿Eres consciente de lo duro que es darte una concesión de construcción? Bien, eso es que estás vivo y preparado para empezar una relación.

Cada edificio es diferente y unos esperarás que duren más tiempo. Con otros, solo esperas divertirte un rato: estar ocupado por un tiempo en un proyecto al que, sin darte cuenta, ya le habías puesto fecha de caducidad antes de si quiera empezarlo.
Pero todos empiezan por lo mismo: unos cimientos. Deben que ser lo suficientemente fuertes como para aguantar cada piso que agregues; y especialmente cada una de las personas que pasen día a día por ahí. Sí, cada planta suma un año y las personas son esos pequeños problemas que surgen a diario debido al estrés del trabajo, a concesiones que hacemos aunque no queramos, a los tira y afloja que a veces pesan más de la cuenta.

No pasa nada, hay quienes han sido capaces de llegar a una azotea desde la que mirar abajo; orgullosos; y sentir que volverían a invertir tiempo, esfuerzo y lágrimas en un edificio que llevase su nombre. Será que soy una romántica empedernida y creo que algún día me pondré manos a la obra.

Hay un error en el que es muy fácil caer (ojalá pudiera deciros que es de cálculos, pero el amor no es una ciencia exacta). Se trata de la pasión del principio en la que el sexo, la comida, las escapadas, las ganas de conocer a su entorno y meterte de lleno en esa persona se mezclan y te impiden ver que, quizás, estás tambaleando una base que está lejos de ser sólida. Y somos humanos: "al final, después de tanto tropezar la puta piedra va a acabar por pensar que soy idiota".

Tendrás que tomar decisiones que respalden que, lo que haces y cómo lo haces, es lo correcto. Cediendo a veces y estableciendo unos límites otras; ya que todos tenemos cosas negociables y otras que no lo son. Y cuando eso que te importa más que nada se pone en peligro, quizá es momento de echar el freno, parar las máquinas y retirar las grúas. Siempre será mejor caer de un segundo que de un sexto piso. Aunque el golpe sea tremendo, te aseguro que no te matará.

Quizá un buen truco sea fijar un "pensamiento policía". Algo que te ancle a la realidad y te recuerde porqué decidiste cambiar de proyecto. No empezarás otro edificio en seguida; los mejores arquitectos irán al paro para recapacitar sobre su trabajo antes de plantearse cualquier proyecto nuevo. Pero está bien: aire fresco, nuevas ideas y tú caminando por una ciudad llena de personas con sus edificios a medio hacer.

No te pares, no te alejes, no te muevas.

Haz lo que necesites, pero aprende.

Haz lo que te duela, pero cúrate. Sea como sea, ante la duda, elige siempre corazón.

viernes, 24 de enero de 2020

I wish you would invest time


I wish you would invest some time in getting to know me; and you would realize that I am more fragile than I appeared to be, like a crack in cold marble that remains hard in the eyes of others, until one day it unexpectedly breaks; and you would start crying because for so long it was not given the option of bursting.
I wish you would invest time in getting to know me; and you would know that I am as loving as the poppies that bloom in autumn; against all odds, without anyone expecting them to be so bright and perfect.
I wish you would invest time in getting to know me; and you would know that I am not just that girl who wears yellow on her Instagram. Beneath every smile, there is a breath. Beneath every letter I write, there are a thousand hidden thoughts that tend to escape my mouth.
I wish you would take the time to get to know me; and leave us so afraid to ask the first thing that comes to mind: without feeling guilty and with remorse for wanting to be the other's. There is nothing wrong with you shouting: "I want to have you all to myself". Because despite what we have been taught, freedom can also be found alongside someone who doesn’t want to share you.
I wish you would take the time to get to know me; you would know why I like to wear necklaces made of stones so much and that breakfast is a favorite time of day.
I wish you would invest time in getting to know me; to discover that I have been happy for a long time and will be happy for much longer. Because I haven't needed you in my whole life and I'm a balanced scale without you, but I want to take the risks even though it might go wrong.
I wish you would invest time, but it is a resource more expensive than gold, more scarce than the sunny afternoons of a winter at the beach, more selfish than not knowing how to say "forgive me".

sábado, 18 de enero de 2020

Culto al último trago

Sigo borracha de la resaca que me dejaron tus labios,
deshidratándonos mientras nos servíamos en un espacio atemporal,
acabando con un trago amargo 
de todo lo que fuimos.

Y supongo que me he vuelto abstemia,
porque aunque he bebido de otros vasos,
ningún tequila se asemeja a ti,
ningún whisky me produce un efecto embriagador,
no hay vodka que supere la vibración que sentía al tragarte.

No es un poema de sexo,
ni una declaración de intenciones,
solo quiero mezclar de nuevo todos esos ingredientes 
que nos hacían tan especiales, y esenciales, y agrios.

Vuelve por favor,
vamos a tomar el último chupito;
una dosis más que me ayude a superar
lo sobria que he estado todo este tiempo.

Que ya no soy la misma, 
ni me puedo sentar con un desconocido frente a una botella de vino.
Sin cargarme de más responsabilidades.
O esfúmate, desaparece, 
como el alcohol que hemos sudado juntos antes de brindar.

lunes, 9 de diciembre de 2019

Nos queda mucho que respirar

Se me está agotando la fuerza para escribir;
empleándola entre geranios y plantas que desconozco. 
Como un colibrí que agita las alas grácil, fácil, ágil.

Se me están marchando las ganas, 
los restos de un imperio machacado por su propio rey; 
un poco demócrata en un sistema anarquista. 
Tan estúpido y solitario que la dictadura caía sobre un único pilar: 
la más absoluta soledad.

Se me están secando las manos;
unas que ahora mojo en el oasis de algún puerto
sin nadie esperando en el muelle,
sin palmeras que me digan hacia donde sopla el viento.

Se me está escapando el espíritu;
tan virtual y descentralizado 
que lo perdí en alguna de mis extremidades corpóreas.

Se me está olvidando mi nombre;
la identidad de una figura que se desvanece en un ambiente sombrío.
Tenebrosidad antes de perderse en el mar de las lamentaciones.

Pero los soldados sacan fuerza de la tinta y de la pluma, 
que empuñan para recoger los pedazos de la anterior batalla.
Sin mancharse las manos de sangre pero sí de sudor.
No se nos escapará el espíritu,
nos queda mucha vida, nos queda mucho que respirar.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

It has happened


You don't know how, but it happened.
And it happened the way beautiful things happen: fast and creepy.
Have you ever seen how the wind is cut with a sharp blade? So subtle and lewd. You can even feel a chill when you hear, in an exhilarating second, how the empty space screams.

From top to bottom,
like when I feel you and I can't sleep.
From left to right,
like when I remember all summer scenes I long for.

And if I continue along that path, now you are in the next image.
And a colorful sky in California.
A one that burns.
A one that is zealous to see us coming back home in Shadow.

To have you by my side,
with one foot on the ground
and the other about to take the next step.
To have me by my side,
Holding my own hand
and the other floating to count every single mole in your body.

Even if it doesn't make much sense,
even I am not ready for something like that,
nor do I feel capable of cutting through the air, subtle and lewd.
I am to float.
I am to set the fire on fire,
I am to -simply- be.

The importance of having something to lose,
the nice thing about taking a chance is
not to be prepared to have it,
or neither be prepared to bet;
and whether you win or lose,
at least you will have been able to choose.

lunes, 28 de octubre de 2019

Yellow tulip

Me gustarían unos tulipanes amarillos. Sí, tengo antojo de que alguien me sorprenda con una flor y me diga que se ha acordado de mí al verla. Pero a la vez, prefiero verlos crecer y morir en un campo. Rodeada de tantos que no pueda elegir, tan solo admirar su belleza y contemplar cómo, en cierta forma, es tan bonito que ninguna de esas flores me pertenezca.

Yellow and Pink Tulip Field Selective-focus PhotographyComo una tormenta que se aleja hasta la siguiente, que llegará y me arrebatará conciencia pero traerá experiencia, espero y veo que no pasa nada. Qué bonita es esta calma, qué difícil parar para disfrutarla, qué único es este momento.

Está naciendo a lo lejos un tulipán amarillo precioso, que me llama a la posesión y la animadversión a la vez. ¿Qué será lo que esconden esos pétalos dorados? 

¿Cuántas poesías más seré capaz de escribir antes de que se marchite y tenga que alejarme de ese campo atormentado? Furia, relámpagos y penumbra tras la caída de un sol que ahora calienta mi piel.

viernes, 25 de octubre de 2019

Louisville


I want to write this so you'll understand. What do I expect? What am I looking for? You don't even know who I am but every morning I find a puppy that makes me smile. And it is not exclusive to the early hours of the day. Who knows me and sees me, straighly knows I am talking to you. Do I show that much? Silliness, suddenly, strongly. Without looking for it. All so on October 12th, Hispanic Day, so far from home, so far from me.

Like the Joker, I'm not the most stable girl; I like beer with the taste of a pink elephant and I'm one of those who takes off their heels to dance on the wet grass. And even if I don't know how to tie the helmet of your motorcycle, I wouldn't mind thanking life with you in San Francisco or Sacramento. We've come to play, haven't we?

But I have a feeling we know each other better than what could seem only after 12 days. And it's just that too much has happened in too little time: each one of us in our own way has come out of a jail or we have avoided entering it. And yes, you look very handsome on one side of the table in the library (all your econometric stuff), but I think you have to be even more so under the sun in the mountains.

Despite your frozen pizzas and the lousy coffee, I can't be more grateful for your hugs. Sometimes I find it hard to understand those idioms you love to use when you talk, explaining to me how to play DnD and how William and Lola climb the cliffs. But here I am, taking the raccoon out of my purse...wait, it wasn't like this, was it?

Don't worry, I'll be honest. Don't worry, I only preach the truth. And it's not about exclusivity, it's rather a self-imposed freedom when I don't need more for laughing  than to think about how your hometown is pronounced (literally "like you have a mashed potato in your mouth”).

lunes, 14 de octubre de 2019

Tadan.

No está pasando nada. Absolutamente nada. Y qué maravilloso es eso, ¿no? Que esté en calma el tiempo, que no te contesten un mensaje, no tener un plan. Puede que en ese momento entre el ansia por algo que deseas y te preguntes por qué no está pasando cuando en realidad lo mejor es respirar y ver todo lo bueno que tienes a tu alrededor.
Y es que no necesitas nada más. No necesitas ir a ese sitio, ni esa respuesta, ni a esa persona. Todo lo que importa lo tienes contigo ya, así que disfruta de ese momento de armonía y calma porque es cuando, en realidad, todo puede suceder.
Ponte cómodo, estás bien. Vives el momento, no mires la hora. ¿Qué más da con quien estarás al final de la noche? ¿Qué importa el final del fin de semana? Simplemente camina y respira a tu ritmo, no al suyo.
Trabaja a diario esa relación contigo mismo; es increíble lo muchísimo que eso llena. Ten una vida de la que tú te sientas atraído, de la que te sientas orgulloso. Quien entre en ella será porque quiera estar y porque tú le dejes. Autosuficiencia y plenitud.

No pretendas que suceda, solo deja que suceda.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Pareteando

El 80% de las consecuencias proviene del 20% de las causas.
Contabilizando constelaciones cautivas; 
consternadas a brillar. 
De bruces, burlonas, bravas.

¿Y si la mayoría del esfuerzo lo estás repartiendo mal? 

¿Y si  distribuyendo tu energía fueras a conseguir mucho más de lo que buscas? 
Cambiando la perspectiva y clamando unas caricias calmadas y constantes. 

Quizá era eso lo que Pareto quería decir 

y no se trata de empujar sino de tirar. 
Quizá estés tan cerca 
que no seas capaz de verlo; 
como el farero que busca el sol 
bajo una luz permanente. 
Como quien no haya el polo norte 
con una brújula desimantada.

Pero como no hablamos de una sonoridad aleatoria 

sino de un cambio real, 
habrá que hacer un plan de acción. 
Y tomarse con calma el calendario. 
Y tomarse con holgura las horas. 
Y tomarse el reloj con relevo.

Puede que deba admitir 

que admiro mi fuerza 
y no esconderme tras espejos.
Puede que deba anunciar 
un absurdo avance.
Puede que sea eso, 
que el 20% de las causas 
genera un 80% de las consecuencias.

lunes, 7 de octubre de 2019

Menos pasiva, más egoísta, intrusiva

No sé cómo está pasando, pero lo bonito de esta incertidumbre es que me enseña que todo llega.
Llega el sol a tu piel, picante, mísero y efímero hasta que se esconde. Aunque no se la misma forma en todas partes. Ni siquiera tu dermis es la misma; ahora pareces menos pasiva, más egoísta e intrusiva.

Y llega la sensación de las cosas bien hechas. Porque no hay viernes sin lunes, ni fluye nada antes de empezar, ni la recompensa se ve tan grande cuando no ha costado. Y está costándome, pero aquí estoy viendo como sucede,

Decidiendo poco a poco cómo entenderme rodeada de cosas que no entiendo pero voy aceptando. Y aún así, aunque todo llegue, quiero una habitación con vistas al futuro. Aquí no hay persianas, ni paella, ni terrazas. Pero hay surf, amigos nuevos, café americano. Aquí hay tantas cosas buenas como malas, aquí también hay miseria, muchísima más. Aquí hacen las cosas diferente; era tal cual me decías y eso hace que te recuerde más de lo que debería.

Punto de mira fijado en un objetivo; la cuerda floja se pone tensa para andar por azoteas lejanas. No se me irá el punto de referencia: esto se trata de adoptar lo que aquí hacen bien sin perder la mochila de buenas costumbres que me traje.

Llegará más sol y llegará más sombra. Qué bonito todo lo que llegue.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

La revolución de un mantra

A veces no es planeado y sucede. Pasa tan rápido que da miedo, que hasta parece de mentira y te conviertes en un exagerado pero lo cierto es que está sucediendo. Estás volviendo a brillar, a sacar una sonrisa cuando lees el mensaje, a imaginaros en vuestro próximo encuentro, a recordar la broma que te hizo. Y eso pone los pelos de punta porque es tan bonito, fugaz e intenso que el vértigo se apodera de cada poro de tu piel y respiras en cada ápice. 

A veces, cuando esto pasa, es doloroso porque te evoca a épocas pasadas en las que se te arrebató la alegría y te das cuenta de que hay clavos que siguen ahí a pesar de que deberían haber desaparecido. Y lo más bonito es que no importa nada. Somos átomos de carbono que se organizan y alteran para contar una historia, única e independiente. 

Somos nuevos ritmos, latidos que explotan en besos robados y frases que te hacen mantenerte despierto. Somos el tejido que se recompone después de romperse y la revolución de un mantra que se esfuerza por renovarse en las fauces de su juventud. Porque sobretodo, somos jóvenes. Somos creencias en el pasado y esperanza en el futuro. Somos la incertidumbre del siguiente paso. Somos la exclamación que precede un silencio cómodo. 

Y en ese punto en el que no sabes si saltar a la piscina o seguir tomando el sol mientras disfrutas del calor, creo que debemos plantearnos lo siguiente: el agua es vida y, aunque te puedas ahogar, va a ser donde disfrutes realmente. El sol, solitario, solsticio, acaba quemando y dejándonos secos. Hay que tirarse a la piscina, aún a riesgo de pasarlo mal. Hay que salir de "lo de siempre". Hay que avanzar. Hay que entender que merece la pena pasar un poco de frío ya que es entonces cuando te das cuenta de lo bonito que es tener miedo a perder algo que aprecias.

domingo, 22 de septiembre de 2019

23 de septiembre

No han pasado ni 7 días desde que he llegado.
No han pasado ni 6 meses desde que te fuiste.

Pasa el tiempo y paso yo, pasa la vida y no pido perdón. Pero sirve arrepentirse, sirve decidir tomar las riendas y trazar un plan. 

Sirve, especialmente cuando no lo buscas, quitarse la camiseta de los prejuicios y someterse a la aventura de vivir. Siempre con cuidado y mirando a cada lado, pero sin escuchar los susurros. 

Y aunque haya gotas de dolor, parece que aquí las palmeras crecen tan alto que nada las puede tumbar. Está claro que el mundo de la apariencia se mezcla con el de la realidad y parece darles igual. 

Los rinocerontes pueden tomar un significado distinto mientras que los lobos siguen siendo quienes eran, incorporando resquicios del crecimiento al que están sometidos. 

No he cantado ni 5 canciones.
No he trascrito ni 4 poemas.

Pasa el tiempo y paso yo, pasa la vida y no pido perdón. Pero sirve arrepentirse, sirve decidir tomar las riendas y trazar un plan. 

Sirve, especialmente cuando no te curas, soltar todo lo que uno lleva dentro y dejarse llevar.

Y aunque no me vista de gala ni tenga un nombre hecho, tengo un pasaporte en el bolsillo y muy poco miedo.

Hay algo más de sangre en mis venas, hay algo más dentro de mi cabeza. Todo desordenado y mezclado, tiempo al tiempo.

jueves, 29 de agosto de 2019

Volar incandescentes con todo

Y en medio de la muchedumbre, el polvo, unos cuantos gritos de socorro y el aullido de un lobo perdido, estabas tú.

Estaba ahí tu aliento, tu elocuencia, esos ojos verdes como la selva de la que creo que emana mi alma. Una fuerza poderosa desde la garganta, donde crece tu risa hasta volverse carga de vida.
Unos labios a los que doy gracias por no haber besado; para que sean descubrimiento. Sobretodo alas. Principalmente viento. Finalmente vuelo.

¿Qué es lo que pasa cuando se mezcla la atracción con la inteligencia? ¿Qué sucede cuando cada vez que te miro me enamoro más y lucho con la melancolía de lo que está bien y lo que está mal? Que se pierde y se gana. El búmeran que corta lo que se pone delante pero siempre vuelve para demostrarte que lo establecido se puede truncar.

Y es que hemos ingerido la situación conforme venía. Hemos renunciado al momento para salvar el futuro. La rima en la punta de un rascacielos en cada una de las ciudades que hemos visitado. Con M de Marasmo; agotada y convencida; parando cualquier actividad física y mental pero a la vez sin dejar de bailar y pensar. Madrid no nos ha matado, nos ha hecho más fuertes y ojalá pudiera verte esta noche por sus calles o en los bares donde me quedo como una tonta pensando lo mal que elegí. 

Contigo he aprendido a escoger el perdón al permiso. Un universo de arrepentimiento es un universo ahogado en su propio agujero negro. Sin embargo, está siendo un agujero negro muy divertido y si la alternativa hubiera sido la existencia de vacío, me quedo con que seamos estrellas errantes. De esas que vuelan incandescentes con todo o reciben apagones muy oportunos.

martes, 27 de agosto de 2019

Mirar atrás

Solía mirar hacia atrás, como cogida por un mundo que la torturaba amarrada a unas cadenas largas. Despacito, ahogando poco a poco los atisbos de personalidad. Esa vida que se le salía por los poros y pedía cada vez más y más vida. 

La risa, los objetivos, el sudor...que acaban derrotando las cuerdas de la imposición. Bum.

Una brisa y tres tonos menos después volvió a mirar hacia atrás, sabedora de todo aquello con lo que había roto; arreglando en cada pausa los pedacitos que habían arañado de su espíritu. Y era hermoso saber que no iba a volver a mirar atrás, que todo lo que se llevaba en la mochila era lo bueno.

martes, 2 de julio de 2019

Marca de agua

Cuando a veces solo ves bandazos que te impulsan a tomar caminos decisivos. Respuesta rápidas. Cabreos materializados en distancia. Y sin embargo solo tienes una opción para coger el aire que te falta y tomar impulso hacia una única oportunidad. 
En ese momento puede que te quede recordar que en el menú se puede escoger la templanza, la esperanza. Puede que hay que tomar un vuelo hacia el interior y apagar las llamas. Puede que haya que asesinar el sol un poco y frenar para decir lo que realmente quieres decir y no solo cambiarle a la ira el as bajo la manga.
No quiero pasarme la vida hablando de un amor que no llega ni ser la chica que se cambió mil veces de ropa para estar perfecta una noche que no vivió. No quiero ser la que no mantiene amistades, ni la que estalla para olvidarse cada dos años de dónde vienen sus raíces. No quiero renunciar a la vida por el dolor de la caída. Ni quiero ser de esas que despiden el barco desde el muelle.
Espero ser de las que no encontró a su persona desde el principio porque sabe que lo de la media naranja se lo inventó quien no supo lo que era la naranginasa. Soy la que puede mirar atrás y agarrar una mano amiga que seguirá estando ahí. Por Dios...si soy la chica que tiene un árbol que le dice que siga creciendo en sus ramas y penetrando las raíces. Si quiero disparar desde arriba y caer cuando haga falta pegar el salto tras un gran suspirar. Seré el timón y la vela, el ancla y la bocanada de aire.
Resulta que además de imprudencia, podemos ver la realidad, suspirar y olvidar el dolor para seguir avanzando sin que duela, sin que la vida pese tanto que nos impida andar. Arrastrarse por la bondad y no negarnos a nuestra naturaleza, a nuestra razón de ser que está a punto de estallar cuando haces del paseo un sitio auténtico.

lunes, 24 de junio de 2019

5 años después

Siempre digo que a las personas buenas les pasan cosas buenas y, a veces, eso no es cierto. Ni siempre somos buenos ni siempre uno recoge lo que siembra. Ayer me gradué. Un paso más en el camino que se ha pasado volando, cinco años después estas fotos reflejan gente que estuvo ahí desde antes de la Universidad Europea. Papá, no hay palabras para describir lo orgullosa que estoy de ti, para agradecerte todo lo que me has dado: "libertad y educación". Que esta es mi vida y me dejas ir escogiendo decisiones a mi criterio pero estando a mi lado. Gracias, también, no solo por darme alas, sino por dejarme mi tiempo cuando se me rompen y necesito que se me curen; no quiero que me asegures cielos despejados, me basta con saber en mitad de la tormenta que tú estás ahí, a 400 o 9000 kilómetros pensando en que esta tía puede conseguir todo lo que se proponga.

También hay gente que sonríe a mi lado y estuvo desde el principio. Pablo, Víctor, Ander, Andrea, Cristian, Paco y todos los que habéis hecho que Villaviciosa de Odón sea mi casa. No se me olvidan las "noches de chándal" y TGB, la de veces que he visto al señor De Olives llorar de risa, arreglar el mundo hasta las tantas hablando con Ander. Andrea, tú sabes lo mucho que supusiste para mí en un momento de cambio difícil y me encanta ir contigo a Ikea y perdernos con el GPS. Cristian, eres "Hakuna Matata" y tener a alguien así es un tesoro. Paco, que de ti he aprendido a perseguir lo que uno lleva por dentro y la fuerza de la fe.

Otros, habéis llegado más tarde y me demostráis cuantísima falta hace rodearse de personas que son humildes, que están ahí cuando descuelgas el teléfono. Tenéis el poder de escucharme y decirme las cosas a la cara, sin filtros, con cariño. Las lobitas, sois ejemplo personificado de ello: sois faro, sois luz.

Mis compis de biotec, al pie del cañón. Javi Charlie que nos vamos a descubrir el verdadero significado de "american size", tengo muchas ganas de compartir el viaje contigo. Rafa, buena caza y largas lunas, una cabeza brillante y un corazón que luce aún más. 

Sergi, ¿qué te puedo decir que no te haya dicho? Desde hacer la prueba de acceso conmigo, ese chico monover me conquistó el corazón. Con su transparencia, sus defectos y virtudes, su compromiso con las causas justas. Eres tolerancia con los hechos y curioso por naturaleza. Ya no es solo lo que hemos hecho para botánica, salud pública o tecnología farmacéutica...eres esa vez que necesitaba hablar y me dijiste que no perdiese la perspectiva de la situación. Eres ese abrazo que necesitaba cuando perdí a mi amiga. Eres mucho y muy grande.

No me puedo olvidar de La Rioja ni de El Pilar. Sé que quizá no tengan cabida en este espacio pero es que estoy agradecida de lo bueno y de lo malo. De haber crecido tanto, de haber sido así.

Me falta mucha gente de la que puedo decir cosas buenas, pero esto ya es suficientemente largo y me lo llevo guardado en mi maleta. No a todas las personas buenas les pasan cosas buenas, pero qué maravilloso es que me hayáis pasado.